El piscardo amenaza los prados sumergidos de los lagos pirenaicos

Un estudio del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) del CSIC, en el marco del proyecto europeo LifeLimnoPirineus, constata los efectos negativos de este pequeño pez usado ilegalmente para la pesca de truchas. La especie amenaza los isoetes, plantas subacuáticas que favorecen el buen estado ecológico de los lagos de alta montaña, ecosistemas protegidos por la Directiva Hábitats europea por su fragilidad. 

Isoetes en el lago dels Tres Estanys (Foto: Marc Ventura).Los prados de isoetes acuáticos (Isoetes lacustris) de los lagos del Pirineo están fuertemente amenazados por la invasión del piscardo (Phoxinus sp.), un pez pequeño que prolifera formando densas poblaciones.

Así se desprende en las conclusiones del primer estudio realizado para evaluar el impacto de los peces introducidos sobre las praderas sumergidas de los lagos de alta montaña del Pirineo. Los isoetes son plantas ancestros de los helechos terrestres que volvieron a colonizar el medio acuático y están perfectamente adaptadas a las aguas transparentes y a las condiciones extremas de baja disponibilidad de nutrientes de los lagos.

Elaborado por investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el marco del proyecto europeo LIFE LIMNOPIRINEUS, y publicado en la revista Frontiers In Plant Science, el estudio alerta de la necesidad de implementar urgentemente medidas de gestión para preservar, no solo los isoetes, sino la integridad ecológica de estos lagos, que son muy frágiles y están protegidos por la Directiva Hábitats europea.

“Aunque en los lagos de alta montaña no hay peces de forma natural por las barreras orográficas, históricamente se han introducido diversas especies, como la trucha y, más recientemente, el piscardo, usado ilegalmente como cebo vivo para la pesca de la trucha”, explica Esperança Gacia, investigadora del CEAB y primera autora del estudio.

La introducción del piscardo causa un gran impacto en la riqueza de la fauna y la calidad de estos ecosistemas, además de ser una amenaza para las mismas truchas, que terminan por desaparecer. Pero esta es la primera vez que se estudia el efecto de este pez sobre las praderas, ya que los prados subacuáticos se habían mantenido en buen estado en los Pirineos, a diferencia del norte y centro de Europa, donde sí se han visto afectados a lo largo del siglo XX por episodios de contaminación regional.

Un ejemplar de piscardo (Limnopirineus).

Regresión por falta de luz y deterioro del fondo

 Después de estudiar 10 lagos del Parque Nacional de Aigüestortes y el Parque Natural del Alt Pirineu en tres escenarios diferentes (sin peces, con truchas y con piscardos), entre los veranos del 2015 y 2016, los investigadores del CEAB-CSIC han comprobado que en el tercer escenario los isoetes entran en regresión por la falta de luz disponible, que limita su capacidad reproductora.

El piscardo es el responsable de la falta de luz. Estos peces agotan el alimento presente en el agua y remueven el sedimento del fondo del lago para buscar más. Este hecho provoca el aumento de la concentración de nutrientes, sedimento en suspensión y el crecimiento desmedido de algas y cianobacterias, lo que genera un desequilibrio y una pérdida de la transparencia del agua del lago.

En este contexto, las plantas dedican todos sus esfuerzos únicamente a sobrevivir y dejas de producir esporas y de reproducirse. Además, la desaparición de los isoetes también se debe a la pérdida de calidad y del grado de compactación del sedimento. El efecto combinado de la falta de luz y el deterioro del fondo provocan el desarraigo del isoetes y la pérdida de cobertura del prado. Es un problema de carácter general y comporta una pérdida de la calidad ecológica global de los lagos, un efecto que aún es más acusado en lagos pequeños y poco profundos.

Los isoetes estudiado es la especie perenne subacuática más frecuente y abundante de los lagos pirenaicos. Es una especie ingeniera del ecosistema, que forma prados sumergidos densos y extensos, y es clave para los lagos poco profundos de aguas claras y diluidas, porque contribuye a la producción primaria y a conservar una buena calidad del agua y del sedimento. Vive durante muchos años, pero su crecimiento es tan lento que se estima que la recuperación de los prados podría sobrepasar los 60 años en lagos en buen estado.

Efectos sobre otras especies

La introducción de peces añade un nivel predador superior dentro de la estructura trófica del lago que conduce a cambios ecológicos profundos. En el caso de las truchas, su presencia lleva a la reducción e, incluso, a la extinción de especies acuáticas nativas de invertebrados y anfibios.

En el caso de peces más pequeños como el piscardo, su introducción tiene, además, un fuerte impacto en la biomasa de herbívoros, de zooplancton y del resto de organismos del lago, y provoca cambios ecológicos aún más importantes que la trucha. Y mientras las truchas adultas se alimentan de estos organismos, la voracidad del piscardo lo lleva a alimentarse incluso de los huevos de su depredador, que termina desapareciendo.

Restauración lenta y compleja

El equipo investigador considera muy difícil la restauración de los isoetes de los lagos en caso de desaparición, ya que la recuperación de los prados no solo requiere la eliminación de los peces del lago, sino también la restauración de la calidad y propiedades del sedimento. Aún y así, incluso si se consigue restablecer las condiciones ambientales naturales de los lagos, la recuperación seguiría siendo extremadamente lenta.

“Las fuertes señales de estrés que hemos detectado en las poblaciones de isoetes estudiadas y el deterioro del ecosistema que hemos registrado, teniendo en cuenta que son ecosistemas protegidos por la Directiva Hábitats europea, sugieren que es imprescindible implementar con urgencia acciones de gestión, antes que el escenario sea peor”, explica Esperança Gacia.

El Parque Natural del Alt Pirineu es la zona de los Pirineos que actualmente presenta la proporción más alta de lagos donde, posteriormente a la introducción del piscardo, las truchas han desaparecido. Precisamente, desde este parque se han impulsado diferentes actuaciones con el objetivo de mejorar el estado de conservación de los lagos a lo largo de los últimos años.

En este sentido, además del trabajo conjunto con el proyecto LimnoPirineus, este 2018, se llevará a cabo una prueba piloto para reducir la población del piscardo en el lago del medio de los Tres Estanys, incluido en este estudio. Una actuación consensuada con la Societat de Pescadors local La Guingueta – Espot y el Ayuntamiento de La Guingueta d’Àneu, propietario de la montaña donde se ubica el lago y que se realizará gracias a la financiación de la Generalitat de Catalunya.

Gacia, E.; Buchaca, T.; Bernal-Mendoza, N.; Sabas, I.; Ballesteros, E.; Ventura, M. Non-native minnows threaten quillwort populations in high mountain shallow lakes. Frontiers in Plant Science 9: 329 (2018) DOI: 10.3389/fpls.2018.00329

 

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